domingo, 18 de abril de 2010

Para la historia del Premio de la Crítica

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El Premio de la Crítica se fundó en Barcelona, pero se falló por primera vez en Zaragoza, el 8 de abril de 1956. El jurado estuvo presidido por Francisco Ynduráin. Sólo se concedió a la narrativa en castellano y lo obtuvo La catira, de Camilo José Cela.
Al año siguiente fue concedido también a la poesía en castellano, yendo a recaer en De claro en claro, de Gabriel Celaya. El de narrativa lo obtuvo El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio.
En 1958 también se premió la narrativa breve (Cabeza rapada, de Jesús Fernández Santos) y el ensayo (La espera y la esperanza, de Pedro Laín Entralgo).
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Entre 1960 y 1969 pasó a fallarse, tras varios años en Zaragoza, en Vallensana, en el término municipal de Montcada (Barcelona). Y, por primera vez, en 1960, lo obtuvo, en la modalidad de biografía, un libro escrito en catalán: L´home del Moulin Rouge, de Ferran Canyameres.
Juan Ramón Jiménez, con Españoles de tres mundos, en la categoría de biografía, fue el primer exiliado republicano a quien se le concedió el premio, en 1961. Y Mario Vargas Llosa, con La ciudad y los perros, en 1964, el primer autor hispanoamericano que se hizo con el galardón.
En 1962 se concedieron por primera vez a la poesía (Comèdia, de Blai Bonet) y a la narrativa (Bearn, de Llorenç Villalonga) en catalán.
A partir de 1976, se han fallado siempre, además, en poesía y narrativa catalana y gallega; y un año después, se otorgó a la literatura en lengua vasca.
En el 2010, por fin, se ha fallado el premio en Barcelona capital, tras haberse concedido varios años en Sitges y Vallensana.
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Entre otros muchos escritores, además de los ya citados, han obtenido el Premio de la Crítica: Ignacio Aldecoa, José Hierro, Ana María Matute, Blas de Otero, Álvaro Cunqueiro, José Manuel Caballero Bonald, José Ángel Valente, Ramiro Pinilla, Miguel Delibes, Vicente Aleixandre, Claudio Rodríguez, Francisco Brines, Luis Rosales, Francisco Ayala, Salvador Espriu, Gonzalo Torrente Ballester, Corpus Barga, Eduardo Mendoza, Baltasar Porcel, Joan Vinyoli, Celso Emilio Ferreiro, Carlos Casares, Rosa Chacel, Octavio Paz, Xosé Lluís Méndez Ferrin, Joan Brossa, José Donoso, Bernardo Atxaga, Juan Carlos Onetti, Josep Pla, Mercè Rodoreda, Joan Perucho, Joan Margarit, Juan Benet, Pere Gimferrer, Luis y José Agustín Goytisolo, Jaume Cabré, José María Merino, J.V. Foix, Luis Mateo Díez, Antonio Muñoz Molina, José Jiménez Lozano, Jesús Moncada, Luis Landero, Manuel Rivas, Álvaro Pombo, Antonio Carvajal, Narcís Comadira, Francesc Parcerisas, Francisco Umbral, Javier Marías, Juan Marsé, Manuel Vázquez Montalbán, Maria Mercè Marçal, Luciano G. Egido, María Victoria Atencia, Guillermo Carnero, Manuel Longares, Enrique Vila-Matas, Juan Eduardo Zúñiga, Julia Uceda, Rafael Chirbes, Eloy Sánchez Rosillo, Chantal Maillard, Carlos Marzal y Luis García Montero. No está mal.
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* En las fotos aparecen Mercè Rodoreda, Juan Carlos Onetti y Octavio Paz.
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3 comentarios:

Zambullida dijo...

En este caso, el premio se concede a obras ya publicadas, por lo que me merece una cierta credibilidad. En cuanto al resto de los premios, la mayoría de ellos convocados en España por editoriales (en otros países, sonaría raro y hasta feo), están amañados y todos lo sabemos. Conozco a gente que ha participado en jurados; los que tenían principios tuvieron que abandonarlos porque el ganador se sabía de antemano y mientras los ingenuos concursantes enviaban sus manuscritos y sus ilusiones, otro ya sabía, desde el principio, que había sido el agraciado. Hace poco se falló un codiciado premio de narrativa. Fue concedido, como suele ser habitual, a un escritor conocido y distinguido con otros galardones. Estuvo trabajando en la novela premiada meses después de que hubiera terminado el plazo para la presentación de manuscritos. Para él, las reglas no contaban, sino que se adaptaban a sus necesidades; los directivos de una editorial habían puesto sus ojos en él tiempo atrás: su escritura tenía cierta calidad y resultaba accesible al gran público; no era una obra maestra (ni falta que hacía), pero tenía los ingredientes necesarios para funcionar en este mercado adulterado en el que los publican ni siquiera son escritores, aunque escriban. Entretanto, los escritores continúan enviando sus textos a certámenes literarios, esperando quizá que por una vez se obre el milagro.

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Y José María Guelbenzu, creo...
(Por no recordar/olvidar a otros).

Fernando Valls dijo...

Sí, Ana, Guelbenzu lo obtuvo en 1982, con `El río de la luna´. Y otros muchos que no he citado en esta ocasión.