sábado, 13 de agosto de 2011

El muro de Berlín: 50 años

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Hoy, a las 12 del mediodía, los autobuses y trenes de Berlín se han detenido un minuto en sus estaciones y paradas para conmemorar los cincuenta años del inicio de la construcción del Muro de Berlín; derribado en 1989. Aunque la propaganda socialista justificó la construcción como una defensa contra el imperialismo del oeste, un "muro de protección antifascista"; en realidad, se levantó para evitar la fuga constante de ciudadanos del Berlín este hacia el oeste. En aquellos momentos, cuando apareció la policía y el ejército armado, creando una barrera, se temió la invasión de la zona oeste. Willy Brandt era entonces el alcalde de la ciudad y John Kennedy presidente de los Estados Unidos; mientras que Ulbricht, dirigía la RDA, aunque fuera  el siniestro Honecker, a partir de 1971, presidente del gobierno socialista, el responsable principal, por lo que se le conoció como "el arquitecto del muro".    




A partir de entonces, unas 900 personas perdieron la vida intentando traspasar la barrera que partía en dos la ciudad, separando a familias y amigos, el lugar de trabajo y el de residencia. Los métodos fueron infinitos, por tierra, mar y aire, escondidos en coches, en barcos de recreo, a través de túneles; y no pocos tuvieron éxito en el empeño, pero a otros les costó la vida. Entres los que se fugaron hubo bastantes policías fronterizos, a los que se adoctrinaba ideológicamente y se les subió el sueldo para que pusieran más empeño en su trabajo. Las órdenes eran de disparar a matar, si no había más remedio... Tampoco faltaron especialistas en la construcción de túneles para huir, como Wolfgang Fuchs, rebautizado por la prensa como túnel Fuchs; ni empresas que hicieron negocio organizando la huida. Con el paso del tiempo, el muro se fue haciendo más sofisticado e inexpugnable, por lo que el precio para ayudar a traspasarlo fue subiendo. Pero también llegaron, en 1971, las visitas limitadas, y luego las temporales, que con la obligatoriedad del cambio, dejaron buenos marcos en la RDA. Tampoco faltaron los llamados "saltadores del muro", en un viaje del oeste al este como acto de protesta, aventura o meramente deportivo, tal es el caso del joven Rainer W., o del norteamericano John Runnings. Y una vez caído, surgieron los denominados pájaros carpinteros, quienes durante un tiempo hicieron su agosto vendiendo fragmentos del muro, ya fueran estos verdaderos o falsos.   





Hoy, los visitantes de la ciudad lo primero que preguntan es por dónde pasaba el muro. En algunos lugares céntricos, como ocurre en la Potsdamer Platz, existe una línea trazada en el suelo que señala por dónde transcurría el muro. Y los muy curiosos pueden acercarse a la East Side Gallery, en Friedrichshain, uno de los pocos trechos de muro que sigue en pie, pintado, para saciar la nostalgia de los visitantes. 
En la actualidad, como no podía ser menos, la idea ha cundido, y se han levantado muros en Belfast, Israel, Estados Unidos, Corea, Chipre o Grecia, por no hablar de la infinidad de fronteras que tantas vidas sigue cobrándose.

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* P.S. Durante el mes de agosto, publicaré las microcrónicas de viaje que me mandéis, seleccionando las que más me gusten. Tienen que ser inéditas e ir acompañadas de fotos. Gracias.  
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6 comentarios:

Isabel dijo...

Muy interesante, Fernando, ahora, mientras te leo, tengo vivo el recuerdo de mi reciente visita a Berlín y disfruto más tu entrada.

Saludos.

Fernando Valls dijo...

¿No te animas, Isabel, a contarnos tu reciente viaje a Berlín? Gracias y saludos.

Diosesargentino JULIANO dijo...

muy buen posteo acerca de una terrible acción del ser humano.

Lamarderemuée dijo...

Voy a Berlin en septiembrte, si quieres hago una proto-mi-crónica, quiero decir "antes de", no sé si mi nombre conduce a algo...

Fernando Valls dijo...

Lamarde..., mándamela y si me gusta la publicado con mucho gusto, como siempre. Saludos.

Isabel dijo...

Fernando, siento la tardanza en contestar a tu pregunta, el motivo por el que no me uno a tu invitación de contar el viaje como me gustaría es el mismo: falta de tiempo.

Unas obras en la casa del pueblo me han tenido atareada y echaba tanto de menos sumergirme en alguna historia que he retomado una novelita; estaba dormida desde el 2004 y la estoy despertando.

Incluso la última entrada de mi blog la tenía escrita desde mis viajes al sitio. Berlín se merecería algo más cuidado porque me gustó mucho.

Gracias por acordarte de mí y un fuerte abrazo.