domingo, 7 de agosto de 2011

La entrevista: género arriesgado


Ser entrevistador parece haberse convertido en una profesión de alto riesgo, no hay más que ver lo mal parado que salió el periodista que mantuvo la conversación con Claude Lautzman (publicada en El País el pasado 9 de enero), y sobre todo el mal rato que debió de pasar el joven narrador que entrevistó a Juan Marsé en el mismo diario, con motivo de la publicación de su novela Caligrafía de los sueños. Algunos escritores se han convertido en chicas para todo y no dan abasto, pues ya no sólo cultivan el artículo, sino también la crónica de viajes, la crítica literaria, la entrevista y todo lo que les echen. Marsé es un escritor, rara avis, al que le gusta poco hablar de sus obras, y menos aún de sí mismo. Pero, ya que se pone, para ayudar a la promoción de sus libros, es lógico que exija un conocimiento acerca de su creación. Me temo que, en esta ocasión, el escritor metido a entrevistador, ¿por qué?, se limitó a leerse la nueva novela e intentar glosarla con la ayuda del autor, hasta que al autor de Ronda del Guinardó se le hincharon las narices ante tanta preguntita escolar... Así las cosas, mi pregunta es: ¿por qué le encarga El País una entrevista a este joven narrador? ¿Pecaría de malpensado si creyera que se debió a que ha publicado una novela en Alfaguara y era preciso darle un poco de cuerda y visibilidad al joven escritor? Pero, ¿no sería mejor que los méritos los hiciera él solo, sin tener que subirse a los hombros de Marsé?
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Una conversación con un autor sólo sale bien cuando el entrevistador consigue que el protagonista, que nunca es él, se sienta cómodo y se anime, y sea capaz de crear un clima de complicidad y confianza, a contar ciertos entresijos que hasta entonces no había relatado. Pero eso no puede conseguirse nunca, cuando el autor sospecha que el interlocutor desconoce la materia o sólo tiene intereses espúreos. Ambas entrevistas deberían estudiarse en las facultades de Periodismo como ejemplo de lo que nunca se debería hacer.
En fin, creo que sería mejor, para los lectores y para los escritores, que las entrevistas las realizaran los periodistas, El País tiene algunos bien preparados como Javier Rodríguez-Marcos o Rosa Mora; y la crítica de actualidad, los críticos literarios. Los resultados serían mejores, aunque los escritores tuvieran que ganarse la vida de una forma menos -digamos- artística, como se la ganaron, por ejemplo, T.S. Eliot, Juan Benet, Jaime Gil de Biedma, Julia Uceda o José María Merino.
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2 comentarios:

Francis Black dijo...

Hace unas semanas en tv3 le hicieron una entrevista a Marsé, se puede recuperar en la web :

http://www.tv3.cat/videos/3583171/Juan-Marse

La entrevista promoción lo ocupa todo, programas de radio, tele diarios.... al entrevistador no le interesa el entrevistado y al revés, el problema es que la cita no la acuerdan ellos sino los jefes de prensa o programación y entonces llega el momento y todo el mundo mete el motor automático.

Es un concepto estúpido. La de TV3 de Marsé es otra cosa.

manuespada dijo...

Desde luego, una regla de oro, es que el periodista nunca debe ser la noticia, y menos en una entrevista, pero últimamente parece que la noticia es que tal o cuál periodista esté en una guerra, y no la guerra en sí. Con las entrevistas pasa igual. No la he leído, pero me imagino por dónde van los tiros.