viernes, 13 de abril de 2012

Los `Cruentos ejemplares´, de David Vivancos, por Pedro Herrero

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“Se empieza por un asesinato, se sigue por el robo y se acaba bebiendo excesivamente y faltando a la buena educación”. Así se expresaba el escritor inglés Thomas De Quincey, allá por 1829, en su conferencia sobre el Asesinato considerado como una de las Bellas Artes. Al margen de lo que pueda tener de humor negro o de humor inglés, tal afirmación denuncia una grieta importante en las relaciones humanas. La repulsión que la sociedad muestra ante el crimen oculta tomar en consideración todo aquello que, no pocas veces, acaba allanando el camino para provocar o desear la muerte ajena. Lo sabía Max Aub, cuando publicó, en sus Crímenes ejemplares de 1957, un tratado sobre la materia. Lo sabe David Vivancos, que nos recuerda, a través de Cruentos ejemplares y otras microficciones (Seleer, Málaga, 2012), su primer libro de microrrelatos, que dicha grieta permanece abierta.
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El libro remite en primera instancia a la obra de Max Aub, merced a un primer capítulo titulado “Cruentos ejemplares”, con escenarios, lenguaje y personajes actualizados. Al igual que la obra de referencia, dicho primer capítulo recoge un inventario exhaustivo de escenas en las que el crimen ocupa el espacio indispensable para dejar sitio a los argumentos, a través de los cuales aparecen todos y cada uno de los sagrados límites de la paciencia, tanto los reales como los imaginarios, vulnerados para perseguir lo que deseamos, para protestar por no haberlo conseguido o para celebrar justamente lo contrario.
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“Bufete Contreras” constituye un segundo capítulo, planteado como una visión complementaria de los escenarios descritos en la primera parte. La primera persona, común en el relato de los crímenes, se convierte aquí en tercera persona. El tiempo se mantiene preferentemente en pasado. En la misma línea de actualización de contenidos, se incluyen referencias a espacios de televisión (como Sálvame o Perry Mason), y referencias literarias (como a Alicia en el país de las maravillas o la leyenda de San Jorge). Las historias se centran en el entorno judicial y afectan por igual a causas y encausados, así como a los letrados y testigos que en ellas toman parte. Y por supuesto, se habla de sentencias. De las justas, y de las que -al no serlo- acaban siendo más literarias.
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Cierra el libro un tercer apartado con el título de “Bloc de notas”. Más extenso que los anteriores. Más disperso en temas y situaciones, algunas con un cierto aire notarial, como si se levantara acta de los hechos acaecidos o se desvelaran planes ocultos, listos para desencadenar pequeñas tragedias. Aquí los homenajes van de Kafka a Monterroso, las referencias de Filípides a Tolstoi. Se mantiene, no obstante, el mismo estilo periodístico, detectivesco, que planea en toda la obra, aderezada con grandes dosis de ironía y gratificantes toques de humor absurdo.
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“No hay tantos crímenes como dicen, aunque sobran razones para cometerlos”, decía Max Aub. No hay tantos libros de microrrelatos como parece, aunque no faltan autores capaces de hacer lo que sea necesario. Se empieza por escribir un libro, se sigue por intentar publicarlo, y se acaba con ganas de asesinar al editor que se obstina en impedirlo. Créanme, no pierdan de vista a David Vivancos. Es de los autores cuyos textos tenemos la suerte de poder leer. A otros, el día menos pensado nos van a leer nuestros derechos.
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* Este texto de Pedro Herrero se leyó en la presentación del libro Cruentos ejemplares y otras microficciones, de David Vivancos, en Les Cotxeres de Sants, de Barcelona, el pasado martes 10 de abril. En la imagen, de Jesús Esnaola, aparecen Pedro Herrero, el autor del libro e Ignacio Abascal.
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8 comentarios:

AGUS dijo...

Excelente crónica de Pedro. Y suerte a David con esos "Cruentos ejemplares" que pintan muy bien.

Abrazos.

Rosana dijo...

Ya he visto alguna foto de la presentación y fue muy bien.


Gracias Pedro por la crónica tan completa y enhorabuena y suerte a David Vivancos con el libro.


Saludos cordiales a todos

Àlex N. Everett dijo...

Tiene buena pinta la verdad. Los libros sobre asesinos y asesinatos van sobre, quizá, las personas más geniales e irrepetibles. ¿Será verdad que cada uno de nosotros guarda un asesino dentro? Al menos es una buena idea literaria.
Un saludo.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Gracias por acercarnos las palabras de Pedro, Fernando.

Desde aquí quiero hacerle llegar a David mis deseos de los mayores éxitos en esta aventura.

Desde Coruña, con ganas de tener los cruentos ejemplares a disposición de mis pupilas.

Un abrazo.

Esteban Dublín dijo...

Lo que me parece maravilloso de este tipo de presentaciones es la facilidad de cercanías que estrechan los lazos literarios. Muy bien por David.

David Vivancos Allepuz dijo...

Presentación excepcional la de Pedro. Gracias a Pedro y a Fernando, a Fernando y a Pedro, por darme la oportunidad de llegar hasta todos vosotros.

Y gracias a todos por los buenos deseos. La verdad es que la presentación fue de fábula porque mis dos acompañantes se dejaron el resto. El público salió muy satisfecho del acto.

Ojalá el libro deje ese mismo buen sabor de boca.Una obviedad, cierto, ya que el autor no puede tener otra aspiración.

Un abrazo, amigos,

D.

Manuel Rebollar Barro dijo...

La crónica consigue su objetivo: que tengamos ganas de leer esos cruentos ejemplares. Si, además, Max Aub está presente, miel sobre hojuelas (que, por cierto, a ver si las pruebo un día).

Muchas suerte, David, con un libro sospechoso

Laura dijo...

Muy buena crónica, Pedro.
Me alegro de que la presentación resultara un éxito.
Felicidades a David, el autor, y a Fernando.

Un abrazo.