lunes, 12 de agosto de 2013

Mi Montevideo, por PEDRO SÁNCHEZ NEGREIRA

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A mi tía Chita
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Mi Montevideo es un sentimiento, no es un espacio, y –por ello– quien emprenda su viaje confiando en lo que aquí lea, no encontrará el lugar aunque sí el espíritu. Mi voz llega desde el pasado porque hace veinte años que no desembarco en el sur del sur, que no mojo mis pies en el Río de la Plata y que no me cobijo bajo los árboles del parque Rodó, preguntándome si esa misma sombra habrá refrescado –en algún momento– a Quiroga, a Felisberto, a Onetti o a Benedetti.
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Carnaval
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Mi Montevideo es un perfume, el de las gardenias, que impregna hasta los deseos desde septiembre hasta abril. No creo que exista un solo montevideano que no haya regalado –a alguien, alguna vez– un ramo de esas gardenias –a las que allí llamamos jazmines– comprado en un puesto callejero compuesto por un cajón, dos caballetes y un equilibrio difícil.
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Mi Montevideo es un sabor, el de la carne de cualquier parrillada del Mercado del Puerto, el de los caldos de sus cepas de Tannat que llegaron del suroeste de Francia y –sobre ellos– el de la amistad que puede perdurar como un parmesano olvidado en la bodega, ganando intensidad hasta que le puedas hincar el diente.
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Mi Montevideo es una música, la del carnaval más largo del mundo. Es el candombe que llegó de África y que logra que las caderas de piel europea se muevan como si fuesen mulatas. Es el ritmo de la murga, que nos regaló Cádiz. El repicar de las cuerdas de tambores de las comparsas de negros y lubolos que recorren los barrios Sur y Palermo en su Desfile de Llamadas.
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Mi Montevideo es un ruido, el de los bares que colonizan las esquinas y sólo las esquinas –como el Café Brasilero, inaugurado en 1877, o el bar de mis padres, en el que me crié–. Es la estridencia de los vasos que se chocan, de las comandas que se vocean, de las risas que ensordecen. También es un grito, el del gol que siempre hace feliz a una de sus mitades, a la vez que entristece a la otra, y que sólo rompe esa dicotomía cuando sobre el verde de la cancha corre el celeste de la gloria.
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Mi Montevideo es una textura, la de la arena de sus veinte kilómetros de playas urbanas, desde la de Ramírez hasta la de Miramar; acariciadas por un río que –en realidad– es una ría inmensa a la que le negamos su condición llamándole mar en los días de tormenta.
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Faro de Punta Carretas
Palacio Salvo
Playa
 
Mi Montevideo es una caricia, la de los acentos de los abuelos italianos, los padres gallegos, los amigos judíos y turcos, los vecinos armenios, alemanes y vascos, que arribaron en barcos que los llevaban a un futuro posible. Es el tuteo conjugado con el voseo, en una amalgama única. Es la caricia de la palabra bañada en el caramelo de la amabilidad, que camufla el orgullo humilde –como de perfil bajo– que identifica al montevideano. .......

Éste es mi Montevideo particular, en el que nací y aprendí a leer; el rincón en el que –cuando aún era muy pequeño– mi abuelo me enseñó que nadie pertenece a ningún lugar hasta que ha enterrado allí a un ser amado. Este julio se han cumplido tres inviernos desde que siento que yo también le pertenezco....... 
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Niebla
Puerta de la Ciudadela
Río de la Plata
Tormenta
 

* Las imágenes son del fotógrafo uruguayo Mauro Martella.

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** ESPERO QUE ME MANDÉIS CRÓNICAS DE VIAJES O COMENTARIOS SOBRE UNA CIUDAD QUE OS GUSTARÍA VISITAR.
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43 comentarios:

Patricia Nasello dijo...

Debo ser una de las pocas argentinas que no conoce Montevideo. Ahora comprendo cuánto pierdo.

No sabía que eras uruguayo, Pedro. Gracias por esta reseña tan hermosa de una ciudad que crece y sobrevive en esta, tan mal querida por algunos, tierra latinoamericana.

Pedro, Fernando, un fuerte abrazo.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Las ciudades se llevan en el corazón y tú lo has demostrado con estas palabras, Pedro.

Miguelángel Pegarz dijo...

Un placer leer por estos lares a Pedro, y más si es para presumir de una de sus patrias.

Yolanda dijo...

Sólo se puede escribir así, sintiendo así.

Mi respeto hacia ese sincero sentir.

Una crónica preciosa.

Fuerte abrazo.

Beatriz AA dijo...

Montevideo. Qué sonoro. Suenan los tambores de la Plata. En mi oído. Gracias Pedro.

Carmen Peire dijo...

Me ha encantado el texto, dan ganas de viajar y visitar Montevideo. He tenido buenos amigos uruguayos, entre ellos Quintín Cabrera, pero tras leer tu texto ahora siento estar más cerca de ese país.

Gemma dijo...

Yo sí estuve hace unos años en Montevideo y lo cierto es que no me ha costado nada reconocer la ciudad en tus palabras. Se te pega al recuerdo como la humedad de sus calles.
Un abrazo

Anna Jorba Ricart dijo...

No conozco el lugar que describes, pero siento como lo escribes. Has impregnado de sentimiento tus recuerdos, tus vivencias. Es un placer leerte.
Saludos a ambos.

David Moreno (No Comments) dijo...

Me pilla lejos Montevideo, quizá un día. De momento con la manera de contar de Pedro, con su narración, sus sentimientos, tan melancólicos, tan profundos y sinceros, con estas letras y estas fotos me hago una idea de cómo es Montevideo.
Con ganas me quedo.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Rosa dijo...

Precioso sentir Pedro. Me ha encantado pasearme de tu mano por tu Montevideo.

Gracias a ambos.

Besos desde el aire

Fernando Valls dijo...

Tengo muchos recuerdos de Montevideo y todos muy gratos. A los amigos que visitan Buenos Aires les recomiendo que se guarden al menos tres días para visitar la capital de Uruguay. Pero, además, allí, en una pequeña librería de viejo, compré la primera ed. de `Tirano Banderas´, una novela que me gusta mucho, a un precio muy razonable.
Gracias, Pedro, y gracias a todos por vuestros comentarios.

manuespada dijo...

Las crónicas de viajes, de recuerdos o de vivencias personales son Literatura cuando se hacen así. No todo es ficción. Me han dado ganas de ir. Deberían escribir las guías de viajes de esta manera.

Nicolás Jarque dijo...

Quizás porque estoy enfrascado en la lectura del gran Benedetti, quizás porque Montevideo junto a Buenos Aires son dos ciudades a las que le debo una visita, quizás porque escribes con tan riqueza que uno no lee contigo sino que siente, quizás...

Estupenda esta descripción con sentimiento de Montevideo.

Un fuerte abrazo, Pedro.

Mariela dijo...

Excelente texto (y excelentes fotos), Pedro. Seguramente Montevideo es y no es lo que recordás, como vos sos ahora a la vez otro y el mismo (y que me perdone el plagio el viejo Borges), pero es innegable que te debés un abrazo con la rambla, 18, el Estadio y el Mercado del Puerto, y espero que lo hagas más temprano que tarde. Siempre es un gusto leerte, pero esta vez el texto me resulta especialmente bello y conmovedor. Un abrazo.

L.P. dijo...

Pedro gracias por mostrar Montevideo con el corazón, con todos los sentidos, por dejarnos escuchar el eco de los acentos, y sentir esa nostalgia tan tuya.

Hermosa reseña.

abrazos enormes

Juan Yanes dijo...

Me ha encantado tu visión poética e intimista de Montevideo, Pedro, ciudad que desconozco pero que me gustaría ardientemente conocer. En los orígenes de Montevideo en el siglo XVIII hay un centenar de familias de Canarios... siempre me ha intregado esto. El canario, como el gallego, no protesta, emigra. Un abrazo

Bee Borjas dijo...

Qué bueno es leerte, Pedro. Y más en un texto así, donde no solamente demuestras tu talento, si no que se pueden oir los latidos de tu corazón urguayo. Tengo la dicha de cruzar el río y ya no puedo recordar las veces que visité tu tierra. Eso sucede cuando un lugar se mete dentro del alma y comienza a ser parte de uno mismo. Porque hablar de ustedes es como hablar de nosotros.
Un abrazo enorme, amigo.
P/D: Felicitaciones al fotógrafo. Estupendas imágenes.

Pedro Herrero dijo...

Creo que todo aquel que ha leído tus textos no se habrá sorprendido de hallar en esta crónica la misma sensibilidad y el mismo amor por las palabras, por el paisaje y por las vivencias. La tuya es una crónica que se lee, pero también se huele, se toca y se saborea. Suscribo comentarios anteriores, acerca de que ojalá las guías de viaje lograran tanta profundidad en las descripciones. Tu patria enamora, Pedro.

Ximens dijo...

Enhorabuena, Pedro, por tantas cosas: tener esa ciudad en tu corazón, amigos que saben retratarla, profesores que seguro que aprenden de ti, saber guardar silencio estival para hablar en "primavera", por escribir así. Te deseo que puedas realizar una escapadita a tu Montevideo, aunque llore Galicia.

Manuel Rebollar Barro dijo...

Tu Montevideo es, como no podía ser de otra manera, tuyo y, ahora, desde la distancia y la empatía (catarsis, quizá), un poco nuestro.

Abrazos de sensaciones sensacionales

desafectos dijo...

Hola Fernando.
Me ha gustado el texto de Pedro y las fotos que acompañan. Como ya le he puesto en su blog es una ciudad de esas que está en mi lista pendiente de visitar y con lo escrito por él subió unos puestos en el orden de la lista.
Dejándome llevar por tu invitación a enviarte crónicas de ciudades añoradas, te dejo la dirección de una entrada mía que hice en Mayo que creo que entronca bastante bien con esta idea tuya.
http://desafectos.wordpress.com/2013/05/29/ciudades-sonadas/

Un saludo.

Fernando Valls dijo...

Graacias, Alberto, por el enlace, y a los demás por vuestros comentarios.

Propílogo dijo...

Qué bueno, Pedro. Así son las imágenes que invitan a viajar.
Ya sabes cómo y con quién gastaré algún ahorro en cuanto pueda, resonando en los oídos los tambores y la guitarra de Jaime Roos... vamo arriba la Celeste, desde el Cerro a Bella Unión...
Abrazo
Gabriel

Lola Sanabria dijo...

Este es el tipo de crónica que a mí me gusta, donde más allá de las descripciones de lugares, está el sentimiento que convoca.

Abrazos a anfitrión y visitante.

Arte Pun dijo...

Gracias Pedro por hacer de guía. Un guía perfecto, justo como a mí me gusta. Sentimiento frente a espacio.

Veinte años no los aguanta el espacio, en cambio, para el espíritu fue ayer, como bien nos has mostrado.

Felicidades Pedro.
Gracias Fernando.

Anónimo dijo...

Tengo cierta alergia a la nostalgia, y aun así el texto me ha parecido una belleza. Mi enhorabuena, querido Pedro.

Ángel Zapata

sergio astorga dijo...

Nunca es tarde para llegar a Pedro a través de Montevideo.

Abrazos, que tal vez algún día diré monte eu vide.

Puck dijo...

Pedro, me ha encantado este paseo por ese Montevideo tuyo. Me quedo con esas caricias de palabras y acentos.
Saludillos

Iván Teruel dijo...

Maravillosa descripción de la ciudad a través de su evocación nostálgica y apasionada. Hay textos que tienen el sentimiento pegado a las palabras. Pero, ojo, sentimientos tenemos todos. Para saber expresarlos hace falta talento y oficio. Cualidades que no le faltan a Pedro.

Un abrazo a capitán y tripulante.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Me cuelo porque es hora de dejar mis agradecimientos.

Fernando, gracias por tu hospitalidad. Estar en tu nave, más que como estar en casa, es como estar en un parque de atracciones.

A Mauro -tal como dije en mi rincón- le agradezco la osadía de acompañarme y relacionar sus fotos con mis palabras.

A todos quienes habéis dejado la huella de vuestro paso, gracias por unas palabras que me halagan hasta el sonrojo.

Sólo por si vuelve a pasar por este post, quiero que el Don Gabriel sepa que el también estuvo en mi mente mientras aporreaba el teclado con estas confesiones. Brindo por su viaje en compañía y espero que, una vez allí, se tome un medio y medio a mi salud.

Por último, es tan cierto lo que comenta Juan Yañez al respecto de las familias canarias y sus lazos con aquella tierra, que a la mitad de la población de Uruguay, esa mitad que no vive en Montevideo se les llama -tanto cariñosa como despectivamente- canarios.

Un abrazo a todos.

Nieves Martinez Menaya dijo...

Cuando uno ama de verdad no se equivoca. Tu texto está guiado por una pasión que el lector enseguida presiente que comparte. Una delicia el recorrerlo hasta llegar a ese final que acaba dejándonos una hermosa conclusión. Esa particular experiencia de texturas, aromas y murmullos que nos convierte en cómplices desde el convencimiento de haber también nosotros penetrado en el mismo corazón de ese paisaje

Dominique Vernay Juillet dijo...

Más que una crónica de viaje, un verdadero viaje... ¡gracias Pedro!

Elena Casero dijo...

Se vive Montevideo contigo. Se huele, se siente, se escucha.
Gracias por este viaje.
A mi tía también le gustaría. Ella que vivió allí muchos años.

Un abrazo

Miguelángel Flores dijo...

Pedro, es una de las cosas que aproveché para leer en un momento "internectado" que tuve por esos mundos de Dios.
Decirte que me enterneció enormemente tu Montevideo y que disfruté mucho leyendo tu crónica. Que deberías plantearte escribir alguna historia larga ambientada con todo lo que guardas dentro del Uruguay de tu infancia. Gracias.
Un abrazo,

Raquel dijo...

Pedro, tus letras, sean expresadas del modo que sean; micro, relato, crónica... son especiales, provocan sentimientos, conmueven.
Además en esta ocasión van acompañadas de muy bellas fotos.
Mis felicitaciones a ambos, habéis formado buen equipo.

Horacio Beascochea dijo...

Bellísima pintura de Montevideo. Un abrazo enorme a Pedro.

Cristina dijo...

Hola Fernando llego hasta tu sitio por casualidad...primero di con el blog de Pedro Sánchez y en su entrada estaba el enlace hacia la tuya.
Soy de Uruguay, más precisamente de Montevideo y me emocionó muchísimo leer tus letras.
Precioso post, ha sido un placer pasar por aquí y si no te incomoda me quedo para seguirte.

Abrazos miles!

Fernando Valls dijo...

Muchas gracias, Cristina, pero la entrada está escrita por Pedro, y te agradezco también que sigas el blog. Saludos.

Gala dijo...

Puro sentimiento tu Montevideo.
Cualquiera que no lo haya visitado como yo, siente después de leerte una necesidad imperiosa de pasearse por esos colores, gustos,olores, sonidos o ruidos...
Preciosa tu participación, excelencia es tu palabra.
Genialidad en todo lo que haces.

Besos, mediterráneos.

Carlos de la Parra dijo...

Gran elogio a una ciudad el aquí expresado por una de las voces más talentosas de la red, la de Pedro.
Conmueve a quienes comprendemos el cariño que se le puede tener a una urbe, que nos guarda en su memoria al igual que la guardamos en la nuestra.

Fernando Valls dijo...

Pedro, la oficina turística de Montevideo debería hacerte socio de honor por la cantidad de visitantes que has llevado a tu ciudad. Un abrazo.

Ramon dijo...

Cool!

Patricia O. (Patokata) dijo...

Si, Pedro, así sigue siendo Montevideo. Capital de un pequeño país con forma de corazón que late en el sur.

Un gran abrazo desde tu Montevideo- Uruguay!!

:-)